Después de un accidente, una de las situaciones que más dudas genera es recibir la valoración de los daños realizada por la compañía de seguros y comprobar que no coincide con lo que esperabas.
Puede ocurrir que el presupuesto de reparación sea superior a la cantidad propuesta, que existan daños que no se hayan tenido en cuenta o que exista una discrepancia sobre el valor del vehículo.
En ese momento es normal preguntarse:
¿Tengo que aceptar la valoración de la aseguradora?
La respuesta depende de las circunstancias concretas del siniestro, de la póliza contratada y del procedimiento que resulte aplicable.
Cuando existe una diferencia importante entre las partes, una valoración pericial independiente puede ayudar a analizar técnicamente los daños y fundamentar una reclamación.
Una valoración de daños no consiste únicamente en sumar el precio de las piezas que hay que sustituir.
En una peritación pueden intervenir numerosos factores:
Daños visibles y no visibles.
Piezas afectadas.
Mano de obra.
Operaciones de desmontaje y montaje.
Materiales y productos necesarios.
Reparación o sustitución de componentes.
Trabajos de carrocería y pintura.
Sistemas electrónicos y de seguridad.
Geometría y elementos estructurales.
Equipos de diagnosis.
Características concretas del vehículo.
Por eso, dos valoraciones pueden presentar diferencias si parten de criterios, daños o actuaciones de reparación diferentes.
Después de un accidente puede haber daños que inicialmente no sean evidentes.
Por ejemplo, un golpe en la parte delantera puede afectar no solamente a los elementos exteriores, sino también a:
Radiadores.
Soportes.
Traviesas.
Sensores.
Cableado.
Sistemas de asistencia a la conducción.
Elementos de refrigeración.
Componentes mecánicos.
En estos casos puede ser necesario realizar una inspección más detallada para comprobar el alcance real de los daños.
No todos los daños de un vehículo siniestrado son necesariamente visibles a simple vista.
Si consideras que la valoración no refleja correctamente los daños del vehículo, existen diferentes actuaciones que pueden resultar útiles.
Antes de tomar una decisión, conviene conocer qué daños y operaciones de reparación se han incluido y cuáles no.
Solicita, cuando proceda, la documentación disponible sobre la valoración realizada.
Las condiciones de tu seguro son importantes.
No todas las pólizas tienen las mismas coberturas ni los mismos criterios de indemnización.
También pueden existir diferencias entre un seguro a terceros, uno con cobertura de daños propios y otras modalidades.
Es importante comprobar si todos los daños derivados del accidente han sido identificados.
En algunos casos puede ser necesario desmontar determinados elementos para comprobar daños que no son visibles exteriormente.
Si existe una discrepancia importante, puedes valorar la realización de una peritación independiente.
Un segundo análisis puede estudiar el vehículo y comparar la valoración existente con los daños realmente observados.
Un perito de automóviles puede realizar una inspección técnica del vehículo para analizar los daños y determinar su alcance.
Dependiendo del caso, puede estudiar:
Aletas.
Capó.
Puertas.
Paragolpes.
Elementos estructurales.
Portón.
Lunas.
Suspensión.
Dirección.
Frenos.
Transmisión.
Refrigeración.
Componentes del motor.
Los vehículos actuales incorporan numerosos sensores y sistemas electrónicos que pueden resultar afectados en un accidente.
Por ello, dependiendo del caso, puede ser necesario realizar comprobaciones mediante equipos de diagnosis.
Un accidente también puede afectar a elementos relacionados con la seguridad del vehículo.
Por ejemplo:
Airbags.
Pretensores.
Sensores.
Sistemas de asistencia.
Cámaras y radares.
Esta es otra de las situaciones que pueden generar discrepancias.
Una compañía puede determinar que, conforme a las condiciones de la póliza, la reparación del vehículo no resulta económicamente viable o que procede una determinada indemnización.
Sin embargo, "siniestro total" no significa exactamente lo mismo en todas las pólizas.
La indemnización puede depender de las condiciones contratadas y de los criterios establecidos en el contrato de seguro.
Por eso, antes de valorar si una cantidad es correcta, es necesario conocer:
Tipo de cobertura.
Condiciones de la póliza.
Valor asegurado.
Antigüedad del vehículo.
Valoración aplicable.
Daños existentes.
Coste de reparación.
Franquicias, si existen.
El valor venal es un concepto que puede aparecer en determinadas valoraciones de vehículos.
No debe confundirse automáticamente con:
Valor de mercado.
Valor de reposición.
Coste de reparación.
Valor de nuevo.
Cada concepto tiene un significado y una aplicación diferentes.
Por eso, si la compañía utiliza un determinado criterio de valoración, es importante comprobar qué establece exactamente la póliza y cómo se ha realizado el cálculo.
Puede existir una discrepancia sobre el valor del vehículo, especialmente cuando se trata de automóviles con características particulares, equipamiento, estado de conservación o un valor de mercado que no se refleja adecuadamente en determinadas referencias.
En estos casos puede ser conveniente realizar una valoración técnica independiente.
Para ello pueden analizarse, entre otros factores:
Marca y modelo.
Versión.
Motorización.
Antigüedad.
Kilometraje.
Equipamiento.
Estado de conservación.
Historial.
Mercado de vehículos similares.
La metodología dependerá de la finalidad concreta de la valoración.
La Ley 50/1980, de Contrato de Seguro, contempla en su artículo 38 un procedimiento específico cuando no existe acuerdo sobre el importe y la forma de la indemnización en los supuestos a los que resulta aplicable.
Si no se alcanza un acuerdo, cada parte puede designar un perito. Si los peritos no llegan a un acuerdo, puede intervenir un tercer perito, designado de conformidad o mediante el procedimiento previsto legalmente cuando no exista acuerdo.
El propio artículo 38 establece además determinadas reglas sobre la notificación e impugnación del dictamen pericial. Por eso, los plazos y la forma de actuar son importantes y deben analizarse según el caso concreto.
Importante: el procedimiento del artículo 38 no debe confundirse con cualquier reclamación frente a una aseguradora. Su aplicación concreta depende del tipo de seguro y de las circunstancias del siniestro.
La Ley de Contrato de Seguro establece, con carácter general, que cada parte satisface los honorarios de su propio perito.
En cuanto al tercer perito y los gastos de la tasación pericial, la regla general es que sean abonados por mitad entre asegurado y asegurador, aunque la propia ley contempla una excepción cuando una de las partes haya hecho necesaria la peritación por mantener una valoración del daño manifiestamente desproporcionada.
Por tanto, antes de iniciar una actuación pericial conviene conocer qué tipo de informe se necesita y cuál es su finalidad.
La existencia de una valoración realizada por la aseguradora no significa necesariamente que no pueda existir una discrepancia sobre los daños.
Cuando el asegurado considera que la valoración no refleja correctamente el siniestro, puede estudiar las vías de reclamación que correspondan según su póliza y las circunstancias del caso.
Una valoración independiente puede servir para aportar una base técnica a esa discrepancia.
Si vas a solicitar una segunda valoración o una peritación, es recomendable reunir toda la información disponible.
Por ejemplo:
Póliza del seguro.
Parte de accidente.
Fotografías del siniestro.
Valoración de la aseguradora.
Presupuesto de reparación.
Informes periciales anteriores.
Facturas.
Documentación del vehículo.
Fotografías anteriores al accidente.
Información sobre el equipamiento del vehículo.
Comunicaciones mantenidas con la compañía.
Cuanta más información esté disponible, más completa podrá ser la valoración del caso.
Si existe una discrepancia sobre el alcance de los daños, reparar el vehículo antes de documentarlo puede dificultar posteriormente algunas comprobaciones.
Por ejemplo, pueden desaparecer:
Daños visibles.
Marcas de impacto.
Piezas deformadas.
Elementos rotos.
Evidencias relacionadas con el accidente.
Por eso, cuando existe una discrepancia económica importante, puede ser recomendable documentar el vehículo antes de realizar determinadas reparaciones.
No significa necesariamente que no pueda realizarse ningún análisis.
Dependiendo del caso, todavía puede existir documentación útil:
Fotografías.
Presupuestos.
Facturas.
Piezas sustituidas.
Informes de taller.
Fotografías tomadas durante la reparación.
Documentación de la aseguradora.
La posibilidad de realizar una valoración dependerá de las evidencias que hayan quedado disponibles.
Imaginemos que un vehículo sufre un accidente frontal.
La aseguradora realiza una valoración de 6.000 €.
El propietario considera que existen daños adicionales que no se han incluido y que la reparación real sería considerablemente superior.
En lugar de limitarse a afirmar que: "La valoración es demasiado baja",
un análisis pericial puede estudiar:
Daños exteriores.
Elementos estructurales.
Componentes mecánicos.
Sistemas de seguridad.
Sensores.
Diagnosis.
Operaciones necesarias para devolver el vehículo a un estado adecuado de reparación.
El resultado puede permitir identificar técnicamente las diferencias entre ambas valoraciones.
Dependiendo de la finalidad del informe, debería explicar de forma clara:
Identificación y características relevantes.
Antecedentes disponibles.
Descripción y documentación fotográfica.
Operaciones de reparación o sustitución que correspondan técnicamente.
Precios, tiempos, materiales y demás criterios aplicables al caso.
Una explicación clara de los resultados obtenidos.
La finalidad es que el informe pueda ser entendido no solamente por un profesional de la automoción, sino también por quien tenga que utilizarlo para gestionar una reclamación.
No.
Una peritación no garantiza un determinado resultado económico.
Su función es aportar una valoración técnica independiente y fundamentada.
La compañía puede aceptar la valoración, negociar con el asegurado o mantener su posición.
Si persiste la discrepancia, las actuaciones posteriores dependerán de las circunstancias del contrato de seguro y de las vías de reclamación disponibles.
Puede ser interesante valorar una peritación independiente cuando:
No estás de acuerdo con el importe de los daños.
Consideras que faltan daños por valorar.
Existen daños ocultos.
Hay discrepancias sobre el coste de reparación.
No estás de acuerdo con determinados criterios de valoración.
Existe discusión sobre el valor del vehículo.
Se ha declarado un siniestro total y tienes dudas sobre la valoración.
Necesitas documentar técnicamente una reclamación.
Si has sufrido un accidente y no estás de acuerdo con la valoración realizada por la compañía de seguros, en JC Peritaciones podemos estudiar técnicamente tu caso.
Realizamos valoraciones de daños, peritaciones de automóviles y análisis técnicos de vehículos, examinando el estado del automóvil, la documentación disponible y las circunstancias del siniestro.
Nuestro objetivo es determinar técnicamente qué daños presenta el vehículo, qué reparaciones pueden ser necesarias y cuál es la valoración correspondiente según el alcance del encargo.
Trabajamos principalmente en Zamora y provincias limítrofes, con desplazamiento según las características de cada caso.
Si tienes una discrepancia con la valoración de tu seguro, puedes contactar con JC Peritaciones y explicarnos tu situación.
Puedes solicitar una valoración independiente para analizar técnicamente los daños y contrastar la valoración existente. Las actuaciones concretas dependerán del seguro y de las circunstancias del siniestro.
Lo primero es revisar las condiciones de la póliza y conocer el criterio utilizado para determinar la indemnización. Si existe una discrepancia, puede ser conveniente solicitar asesoramiento y, cuando proceda, una valoración independiente.
Un perito independiente contratado por el asegurado actúa por encargo de este y realiza su análisis técnico con independencia respecto de la aseguradora.
En los supuestos en los que resulte aplicable el procedimiento del artículo 38 de la Ley de Contrato de Seguro, si los peritos de las partes no alcanzan un acuerdo puede intervenir un tercer perito conforme al procedimiento previsto legalmente.
Depende de factores como el tipo de vehículo, el alcance de los daños, la ubicación, la complejidad de la valoración y la documentación que deba analizarse. Lo recomendable es solicitar un presupuesto adaptado al caso.
No te quedes solamente con una cifra. Conoce qué daños se han valorado, qué reparaciones son necesarias y qué criterios se han utilizado.
Una valoración pericial independiente puede ayudarte a conocer técnicamente el alcance real de los daños y disponer de una base documental para plantear tu discrepancia.
JJC Peritaciones — Peritación técnica de vehículos en Zamora
Jose Carlos Álvarez Refoyo
Experiencia profesional desde 2004.
Peritaciones de automóviles · Averías mecánicas · Valoración de daños · Vicios ocultos · Reconstrucción de siniestros · Informes periciales
Importante: este contenido tiene finalidad informativa y no constituye asesoramiento jurídico. La aplicación de la Ley de Contrato de Seguro, las condiciones de la póliza y los procedimientos de valoración dependen de las circunstancias concretas de cada siniestro.