Cuando se produce un accidente de tráfico, conocer qué ocurrió realmente puede ser fundamental.
En algunos siniestros, la dinámica parece evidente. Sin embargo, en otros existen versiones contradictorias, daños que no coinciden aparentemente con las declaraciones de los conductores o dudas sobre aspectos como la trayectoria, la velocidad, el punto de impacto o la posición de los vehículos.
En estas situaciones puede ser necesaria una reconstrucción técnica del accidente.
Pero ¿en qué consiste exactamente?
Una reconstrucción de accidente no consiste en realizar una simple valoración de daños. El objetivo es analizar las evidencias disponibles para determinar, con base técnica, cómo pudo desarrollarse el siniestro.
La reconstrucción de un accidente de tráfico es un análisis técnico mediante el que se estudian los diferentes elementos relacionados con un siniestro para intentar determinar su dinámica.
Entre las cuestiones que pueden analizarse se encuentran:
Posición de los vehículos.
Trayectorias.
Punto o zona de impacto.
Sentido de circulación.
Maniobras realizadas.
Huellas de frenado o desplazamiento.
Daños producidos en los vehículos.
Características de la vía.
Señalización existente.
Condiciones del entorno.
Compatibilidad entre los daños y la dinámica declarada.
El análisis puede permitir determinar si una determinada versión de los hechos resulta compatible con las evidencias disponibles.
Esto es especialmente importante cuando existen versiones contradictorias.
Cuanta más información objetiva exista, más posibilidades habrá de realizar un análisis fiable.
La documentación disponible puede incluir:
Las fotografías pueden aportar información sobre:
Posición de los vehículos.
Daños.
Huellas.
Restos sobre la calzada.
Señalización.
Estado de la vía.
Elementos del entorno.
No todas las fotografías tienen el mismo valor. Una imagen sin referencias espaciales puede ser útil para conocer un daño, pero insuficiente para determinar posiciones o distancias.
Los daños de los vehículos pueden aportar información sobre la forma en que se produjo el impacto.
El perito puede analizar:
Localización de los daños.
Altura de las deformaciones.
Dirección de los esfuerzos.
Deformaciones estructurales.
Elementos afectados.
Transferencias de pintura u otros indicios.
Compatibilidad entre los daños de los vehículos.
Pero hay que tener cuidado con una conclusión demasiado simplista:
Un daño determinado no siempre permite reconstruir por sí solo todo el accidente.
Debe relacionarse con el resto de evidencias.
Cuando existe un atestado policial, puede contener información especialmente relevante:
Declaraciones.
Croquis.
Fotografías.
Mediciones.
Posiciones de los vehículos.
Huellas.
Señalización.
Condiciones de la vía.
El perito puede utilizar esta información como parte de la documentación de partida.
También se analiza el lugar del accidente.
Entre otros aspectos:
Anchura de la calzada.
Carriles.
Pendiente.
Curvas.
Intersecciones.
Señalización.
Marcas viales.
Obstáculos.
Visibilidad.
Estado del firme.
La señalización y las características de la vía son relevantes porque forman parte del contexto en el que se produjo la circulación. El Reglamento General de Circulación establece el marco de utilización de las vías y de su señalización.
Esta es probablemente una de las preguntas más habituales.
En determinados accidentes puede realizarse una estimación técnica de la velocidad, pero no siempre es posible obtener una velocidad exacta.
Para realizar una estimación pueden utilizarse diferentes evidencias, dependiendo del caso:
Huellas de frenado.
Distancias recorridas.
Deformaciones.
Posiciones finales.
Datos electrónicos disponibles.
Características de la vía.
Trayectorias.
Evidencias físicas del accidente.
La calidad de la estimación dependerá de la cantidad y fiabilidad de los datos disponibles.
Por eso, un informe pericial serio debe diferenciar entre:
dato observado → cálculo → hipótesis → conclusión.
No es correcto presentar como una certeza matemática aquello que únicamente puede estimarse a partir de determinados indicios.
Las huellas de frenado pueden proporcionar información importante sobre la dinámica del accidente.
Su análisis puede ayudar a determinar:
Trayectoria previa al impacto.
Sentido de desplazamiento.
Distancia de frenado.
Zona aproximada de actuación de los frenos.
Sin embargo, su interpretación depende de múltiples factores.
Por ejemplo:
Tipo de pavimento.
Estado de los neumáticos.
Sistema de frenado.
Condiciones de la calzada.
Pendiente.
Estado del vehículo.
Por eso no basta con medir una huella y aplicar una fórmula de manera automática.
El punto de impacto es uno de los elementos que puede resultar fundamental para comprender un accidente.
Para intentar establecerlo pueden analizarse conjuntamente:
Daños de los vehículos.
Restos y piezas sobre la calzada.
Huellas.
Posiciones finales.
Trayectorias.
Fotografías.
Croquis.
Deformaciones.
Declaraciones de los implicados.
En determinados accidentes, especialmente cuando los vehículos han sido desplazados después del impacto, establecer las posiciones originales requiere un análisis especialmente cuidadoso.
Los daños son una fuente de información importante.
El perito puede estudiar la correspondencia entre los daños de los vehículos para determinar si resultan compatibles con la dinámica descrita.
Por ejemplo, puede analizarse:
Dónde se produjo el daño.
A qué altura aparece.
Qué dirección presenta la deformación.
Qué elementos han resultado afectados.
Si existe correspondencia con el otro vehículo.
Pero nuevamente, hay que evitar una conclusión automática.
La reconstrucción se basa en la convergencia de diferentes evidencias, no en un único elemento.
Es uno de los escenarios en los que una reconstrucción puede resultar especialmente útil.
Imaginemos un accidente en una intersección.
Un conductor afirma que circulaba correctamente por su carril.
El otro sostiene que el primer vehículo invadió su trayectoria.
Si no existen testigos independientes, puede ser difícil determinar qué versión coincide con lo ocurrido.
En ese caso, el análisis puede estudiar:
Posiciones de los vehículos.
Daños.
Trayectorias.
Señalización.
Punto de impacto.
Marcas sobre la calzada.
Fotografías.
Croquis.
Datos disponibles.
La finalidad no es elegir una versión, sino comprobar cuál resulta compatible con las evidencias técnicas disponibles.
Sí, en algunos casos.
La ausencia de fotografías del momento del accidente dificulta el análisis, pero no significa necesariamente que sea imposible realizarlo.
Puede existir otra documentación:
Fotografías posteriores.
Atestado.
Informes de reparación.
Peritaciones.
Daños de los vehículos.
Declaraciones.
Datos electrónicos.
Características de la vía.
Cuanta menos información objetiva exista, mayor será la incertidumbre de las conclusiones.
Esta limitación debe quedar reflejada en el informe.
Los vehículos modernos pueden disponer de diferentes sistemas capaces de almacenar información relacionada con su funcionamiento o con determinados eventos.
Dependiendo del vehículo y de la información disponible, pueden existir datos procedentes de:
Centralitas.
Sistemas de seguridad.
Registradores de eventos.
Sistemas de asistencia a la conducción.
Pero no todos los vehículos disponen de los mismos sistemas ni toda la información está necesariamente disponible.
Por ello, antes de afirmar que un vehículo contiene determinados datos, hay que comprobar qué sistema equipa realmente el vehículo y qué información puede obtenerse.
En algunos casos las fotografías pueden aportar información suficiente para formular determinadas conclusiones.
Pero una reconstrucción completa normalmente requiere analizar el conjunto de evidencias disponibles.
Las fotografías pueden mostrar daños y posiciones, pero pueden no aportar información suficiente sobre:
Velocidad.
Tiempo de reacción.
Trayectoria previa.
Distancias.
Posiciones anteriores al impacto.
Por eso, una reconstrucción basada exclusivamente en fotografías debe reconocer claramente sus limitaciones.
Aunque cada siniestro requiere una metodología adaptada a sus circunstancias, el trabajo puede estructurarse de la siguiente manera.
Se reúne toda la documentación disponible.
Cuando es posible, se inspecciona la vía y sus características.
Se estudian daños, deformaciones y posibles indicios.
Se comparan fotografías, croquis, atestados, informes y demás información.
Se estudia cómo pudieron desplazarse los vehículos antes, durante y después del impacto.
Cuando los datos disponibles lo permiten, se realizan cálculos relacionados con velocidades, distancias, energía o movimientos.
Se comparan las diferentes versiones con las evidencias disponibles.
Finalmente se documentan la metodología, los datos utilizados, el análisis y las conclusiones.
Un informe pericial puede estructurarse de diferentes maneras dependiendo de la complejidad del caso.
Habitualmente puede incluir:
Identificación del accidente y de los vehículos implicados.
Qué cuestión concreta se solicita analizar.
Descripción de la información disponible y de las circunstancias conocidas.
Fotografías, atestados, informes, documentación de los vehículos, etc.
Descripción de las comprobaciones realizadas.
Estudio de daños, trayectorias, posiciones, velocidades y demás elementos relevantes.
Representación y explicación de la dinámica compatible con las evidencias.
Respuesta concreta a las cuestiones planteadas.
En el ámbito judicial, la Ley de Enjuiciamiento Civil establece que los dictámenes periciales pueden utilizarse cuando sean necesarios conocimientos técnicos para valorar hechos o circunstancias relevantes. También exige que el perito actúe con la mayor objetividad posible.
Aquí conviene hacer una distinción importante.
El perito realiza un análisis técnico.
La determinación de las responsabilidades jurídicas corresponde a quien deba resolver el conflicto conforme al procedimiento correspondiente.
Un informe pericial puede aportar conclusiones sobre cuestiones técnicas como:
Trayectorias.
Posiciones.
Compatibilidad de daños.
Dinámica del accidente.
Velocidades estimadas.
Maniobras posibles.
Compatibilidad entre una versión y las evidencias.
Pero no debería presentar como una conclusión técnica aquello que corresponde valorar jurídicamente.
En un procedimiento judicial, además, el tribunal valora los dictámenes periciales conforme a las reglas de la sana crítica.
No todos los accidentes requieren una reconstrucción.
Puede ser especialmente útil cuando:
Existen versiones contradictorias.
No está clara la dinámica del accidente.
Hay dudas sobre la trayectoria de los vehículos.
Existe una discrepancia sobre el punto de impacto.
Se discute la velocidad.
Los daños no parecen coincidir con una versión de los hechos.
Existen dudas sobre una invasión de carril.
Se necesita aportar un análisis técnico a un procedimiento judicial.
La compañía de seguros mantiene una interpretación diferente del siniestro.
En accidentes sencillos, una reconstrucción compleja puede no aportar un beneficio proporcional a su coste.
La primera pregunta siempre debería ser qué cuestión concreta necesitamos resolver.
Una reconstrucción no debería partir de una conclusión previamente decidida.
El trabajo pericial debe analizar tanto los elementos que pueden favorecer una determinada hipótesis como aquellos que pueden contradecirla.
La propia Ley de Enjuiciamiento Civil establece el deber del perito de actuar con la mayor objetividad posible y considerar tanto aquello que pueda favorecer como lo que pueda perjudicar a cualquiera de las partes.
Por eso, un buen informe también debe señalar las limitaciones de la información disponible.
Decir que una conclusión no puede determinarse con suficiente precisión puede ser técnicamente más correcto que proporcionar una cifra aparentemente exacta sin base suficiente.
Cuando existe una discrepancia entre las partes, disponer de un análisis técnico independiente permite estudiar el accidente desde una perspectiva diferente.
El objetivo no es simplemente defender una posición, sino responder mediante evidencias a preguntas concretas:
¿Qué ocurrió?
¿Cómo pudieron desplazarse los vehículos?
¿Dónde se produjo el impacto?
¿Son compatibles los daños con la versión declarada?
¿Qué hipótesis resulta compatible con las evidencias disponibles?
La respuesta dependerá siempre de la información que pueda obtenerse del accidente.
En JC Peritaciones realizamos análisis y reconstrucciones técnicas de accidentes de tráfico, estudiando las evidencias disponibles para determinar la dinámica del siniestro.
Analizamos, entre otros elementos:
Daños de los vehículos.
Fotografías.
Atestados.
Características de la vía.
Trayectorias.
Posiciones.
Huellas e indicios.
Documentación disponible.
Compatibilidad entre daños y dinámica del accidente.
Elaboramos informes periciales técnicos y documentados, adaptados a las características de cada caso.
Trabajamos principalmente en Zamora y provincias limítrofes, con desplazamiento según las necesidades del encargo.
Si existe una discrepancia sobre cómo se produjo un accidente, podemos estudiar la documentación disponible y determinar si existen elementos suficientes para realizar una reconstrucción técnica.
Depende de la complejidad del siniestro y de la cantidad de información disponible. No requiere el mismo trabajo un accidente sencillo que un siniestro con varios vehículos, versiones contradictorias y análisis de velocidades.
No siempre, pero cuando los vehículos están disponibles, su inspección puede proporcionar información relevante para el análisis.
En algunos casos sí. Dependerá de la documentación, fotografías, vehículos y demás evidencias que se hayan conservado.
Un dictamen pericial puede aportarse como prueba cuando resulte pertinente para las cuestiones que se discuten. La Ley de Enjuiciamiento Civil regula la aportación y actuación de los dictámenes periciales.
No. El informe puede aportar conclusiones técnicas sobre la dinámica del accidente, pero la responsabilidad jurídica debe determinarse conforme al procedimiento y a las normas aplicables.
Cuando existen dudas sobre la dinámica de un siniestro, los daños y las evidencias pueden aportar información que no aparece a simple vista.
En JC Peritaciones analizamos cada accidente de forma individual para determinar qué información puede obtenerse y qué conclusiones pueden establecerse con base técnica.
JC Peritaciones
Peritación técnica de vehículos
Zamora y provincias limítrofes
Experiencia desde 2004