Comprar un vehículo de segunda mano y descubrir poco después una avería importante puede generar una situación complicada.
El coche funcionaba aparentemente con normalidad cuando lo compraste y, de repente, aparece un problema en el motor, la caja de cambios, el sistema de refrigeración, el turbo o algún componente electrónico.
Entonces surge una pregunta lógica:
¿Quién debe hacerse cargo de la reparación?
La respuesta no es siempre la misma. Depende, entre otras cuestiones, de quién vendió el vehículo, qué problema presenta, cuándo apareció la avería, qué se pactó en la compraventa y si existen evidencias de que el problema ya estaba presente cuando se entregó el vehículo.
Por eso, antes de reparar una avería importante, puede ser conveniente documentar técnicamente lo ocurrido.
Este es uno de los primeros aspectos que conviene aclarar.
Que un coche se averíe unos días o semanas después de comprarlo no demuestra por sí solo que el vendedor sea responsable.
Una avería puede producirse por diferentes motivos:
Desgaste normal.
Falta de mantenimiento.
Uso posterior a la compra.
Una pieza que llega al final de su vida útil.
Una reparación anterior defectuosa.
Un problema que ya existía antes de la compraventa.
Un defecto que todavía no se había manifestado.
Una combinación de diferentes factores.
Por eso, para determinar qué ha ocurrido es necesario estudiar técnicamente el vehículo y las circunstancias del caso.
Sí.
La situación jurídica puede ser diferente dependiendo de quién haya vendido el vehículo.
En determinadas compraventas entre particulares pueden resultar aplicables las normas del Código Civil relativas al saneamiento por vicios ocultos.
El artículo 1484 establece la responsabilidad del vendedor por determinados defectos ocultos que hagan el vehículo impropio para el uso al que se destina o reduzcan de tal manera su utilidad que, de haberlos conocido, el comprador no lo habría adquirido o habría pagado menos por él.
Sin embargo, no toda avería constituye automáticamente un vicio oculto.
Hay que analizar las características concretas del defecto y las circunstancias de la compraventa.
Además, el artículo 1490 del Código Civil establece un plazo de seis meses desde la entrega para las acciones reguladas en los artículos anteriores sobre vicios ocultos.
Cuando un consumidor compra un vehículo a un empresario o profesional que actúa como vendedor, se aplica el régimen de falta de conformidad previsto en la normativa de consumidores.
Actualmente, el empresario responde de las faltas de conformidad que existan en el momento de la entrega y se manifiesten durante los tres años siguientes. En vehículos de segunda mano, empresario y consumidor pueden pactar un plazo menor, pero no inferior a un año.
También existen reglas específicas sobre la carga de la prueba y sobre las medidas correctoras que puede ejercer el consumidor.
Por ello, no deben confundirse automáticamente los vicios ocultos de una compraventa entre particulares con la falta de conformidad de una compra realizada a un profesional.
Importante: este artículo es informativo y no constituye asesoramiento jurídico. Los derechos, plazos y acciones aplicables dependen de las circunstancias concretas de cada compraventa.
Esta suele ser una de las preguntas más difíciles de responder.
Imagina que compras un vehículo y, 15 días después, aparece una avería grave de motor.
El comprador puede pensar:
"La avería ya estaba ahí cuando compré el coche."
El vendedor puede responder:
"Cuando te lo entregué funcionaba perfectamente."
Ambas afirmaciones son posibles desde el punto de vista de las partes.
La cuestión importante es:
¿Qué evidencias existen para determinar qué ocurrió realmente?
Aquí es donde puede resultar especialmente importante una peritación.
Cada caso requiere unas comprobaciones diferentes, pero una inspección puede incluir:
Se examinan los componentes relacionados con la avería y los daños que presentan.
Cuando resulta procedente, pueden analizarse las unidades electrónicas del vehículo y los códigos de avería disponibles.
Las facturas y operaciones realizadas anteriormente pueden aportar información relevante.
Se documenta mediante fotografías el estado de los componentes y daños observados.
Determinados patrones de desgaste, rotura o deterioro pueden aportar información sobre el posible origen del problema.
También puede ser importante analizar:
Contrato.
Factura.
Anuncio del vehículo.
Mensajes entre comprador y vendedor.
Presupuestos.
Informes de taller.
Facturas anteriores.
Todo ello permite construir una visión más completa del problema.
Si acabas de comprar el coche y aparece una avería de cierta importancia, mi recomendación general sería no precipitarse a desmontar o reparar el vehículo sin haber documentado previamente el problema.
Haz fotografías y vídeos de los síntomas que presenta el vehículo.
Guarda los mensajes o comunicaciones relacionadas con la avería.
Lleva el vehículo a un taller para conocer qué problema presenta.
Si se desmontan componentes, intenta conservar las piezas sustituidas y la documentación de la intervención.
Conserva:
Factura de compra.
Contrato.
Anuncio.
Historial de mantenimiento.
Facturas.
Presupuestos.
Informe del taller.
Diagnosis.
Fotografías.
Comunicaciones con el vendedor.
Conviene dejar constancia de la existencia de la avería y de las actuaciones realizadas.
La forma concreta de realizar esta comunicación dependerá de las circunstancias del caso.
Si existe una discrepancia importante sobre el origen de la avería, puede ser conveniente realizar una inspección pericial antes de continuar con reparaciones que puedan modificar el estado del vehículo.
Imaginemos una avería interna de motor.
Si se desmonta completamente el motor y se sustituyen las piezas dañadas antes de realizar una inspección, algunas evidencias pueden desaparecer.
Puede resultar más difícil estudiar posteriormente:
El tipo de rotura.
El estado de las piezas.
Las huellas de desgaste.
La presencia de determinadas marcas.
Los daños internos.
La relación entre diferentes componentes.
Por eso, cuando existe una posible reclamación, el momento de realizar la inspección puede ser tan importante como la propia inspección.
Un informe pericial no debería limitarse a decir:
"La avería ya existía antes de comprar el vehículo."
Una conclusión técnica necesita estar respaldada por las comprobaciones y evidencias disponibles.
Un informe puede recoger:
Identificación del vehículo.
Antecedentes del caso.
Documentación analizada.
Inspección realizada.
Daños o anomalías observadas.
Pruebas y comprobaciones realizadas.
Análisis de las posibles causas.
Conclusiones técnicas.
La finalidad es que otra persona pueda entender qué se ha comprobado y por qué se llega a determinadas conclusiones.
No exactamente.
El perito aporta conocimientos técnicos.
Su función no es decidir quién tiene razón jurídicamente, sino analizar las cuestiones técnicas que se le plantean.
Por ejemplo, puede estudiar:
"¿La avería observada es compatible con un problema que ya existía antes de la entrega del vehículo?"
Pero determinar las responsabilidades legales y las acciones que correspondan será una cuestión jurídica que deberá valorarse conforme a las circunstancias del caso.
Esta separación entre conclusión técnica y valoración jurídica es importante para que un informe sea objetivo.
Es una situación relativamente habitual cuando aparece una avería después de una compraventa.
El hecho de que el vehículo funcionase correctamente durante una prueba o en el momento de la entrega no permite necesariamente conocer el estado interno de todos sus componentes.
Algunas averías pueden manifestarse de forma progresiva.
Otras pueden depender de determinadas condiciones de funcionamiento.
Y algunas pueden presentar síntomas que inicialmente pasan desapercibidos.
Por eso, cuando existe una controversia, es necesario estudiar las evidencias concretas del vehículo.
Imaginemos el siguiente caso:
Una persona compra un vehículo usado con 150.000 kilómetros.
Durante los primeros días funciona aparentemente con normalidad.
Después empieza a consumir una cantidad anormal de aceite y finalmente aparece una avería grave del motor.
El comprador reclama al vendedor.
El vendedor afirma que el coche funcionaba correctamente cuando se entregó.
¿Qué habría que analizar?
Entre otras cuestiones:
Estado actual del motor.
Tipo de daños.
Kilometraje.
Historial de mantenimiento.
Reparaciones anteriores.
Síntomas previos.
Tiempo y kilómetros recorridos desde la compra.
Documentación disponible.
Con toda esa información puede realizarse un análisis técnico de las diferentes hipótesis.
La finalidad de la peritación no es favorecer automáticamente al comprador o al vendedor, sino determinar qué evidencias existen y qué conclusiones técnicas pueden obtenerse de ellas.
Algunos problemas pueden ser especialmente complejos de analizar porque su origen puede estar relacionado con diferentes causas.
Por ejemplo:
Roturas internas.
Consumo excesivo de aceite.
Problemas de distribución.
Sobrecalentamientos.
Fallos de lubricación.
Ruidos internos.
Dificultad para engranar.
Patinamiento.
Fallos de componentes internos.
Pérdida de presión.
Daños internos.
Consumo de aceite.
Fallos de lubricación.
Sobrecalentamientos.
Pérdidas de refrigerante.
Daños derivados de temperaturas excesivas.
Fallos intermitentes.
Problemas de centralitas.
Sensores.
Sistemas de gestión del motor.
Cada avería requiere un análisis específico y no puede determinarse su origen únicamente por el hecho de que haya aparecido poco después de la compra.
Puede ser recomendable valorar una peritación especialmente cuando:
La reparación tiene un coste elevado.
Existe una discrepancia con el vendedor.
La avería ha aparecido poco después de comprar el vehículo.
Se sospecha que el problema podía existir anteriormente.
Hay dudas sobre una reparación previa.
El vehículo presenta daños que no fueron comunicados.
Es necesario documentar técnicamente el estado del automóvil.
Existe una posible reclamación.
Cuanto mayor sea la importancia económica del problema, más importante puede ser conservar correctamente las evidencias.
Si has comprado un vehículo y ha aparecido una avería que puede generar una discrepancia con el vendedor, en JC Peritaciones podemos estudiar técnicamente el caso.
Realizamos informes de averías mecánicas, analizando el estado del vehículo, los daños, la documentación disponible y las circunstancias concretas de cada caso.
El objetivo es determinar, dentro de las posibilidades técnicas de la inspección, qué problema presenta el vehículo, qué causas pueden explicar la avería y qué evidencias existen.
Trabajamos principalmente en Zamora y provincias limítrofes, con desplazamiento según las características del encargo.
Si tienes una avería después de comprar un coche y no sabes si necesitas una peritación, puedes contactar con JC Peritaciones y explicar tu caso.
No necesariamente. La responsabilidad depende de las circunstancias de la compraventa, del tipo de vendedor, de la avería y de las normas que resulten aplicables.
Depende de si la compra se realizó a un particular o a un profesional y del régimen jurídico aplicable. Por eso es importante conocer las circunstancias concretas antes de afirmar un plazo.
No existe una regla que obligue en todos los casos a hacerlo, pero si existe una posible controversia sobre el origen de una avería, puede ser conveniente documentar el vehículo antes de realizar reparaciones que puedan eliminar evidencias.
Un taller puede realizar un diagnóstico y una reparación, mientras que una peritación tiene como finalidad realizar un análisis técnico específico de las cuestiones planteadas y documentar sus conclusiones. En algunos casos ambas actuaciones pueden complementarse.
Contrato de compraventa, factura, anuncio, mensajes, historial de mantenimiento, facturas, presupuestos, diagnosis, fotografías e informes del taller.
Puede aportar evidencia técnica sobre el estado del vehículo y las circunstancias de una avería. La estrategia y viabilidad jurídica de una reclamación deberán valorarse según cada caso.
Antes de reparar, documenta. Antes de reclamar, conoce técnicamente el problema.
En JC Peritaciones analizamos averías y problemas relacionados con vehículos para elaborar informes técnicos fundamentados.
JC Peritaciones — Peritación técnica de vehículos en Zamora
Jose Carlos Álvarez Refoyo
Experiencia profesional desde 2004.
Peritaciones de automóviles · Averías mecánicas · Valoración de daños · Vicios ocultos · Reconstrucción de siniestros · Informes periciales
Importante: este artículo tiene finalidad informativa y no constituye asesoramiento jurídico. La responsabilidad del vendedor, los plazos y las acciones que puedan corresponder dependen de las circunstancias concretas de cada operación.